El poder de mirar hacia el horizonte
Enfocar de manera constante objetivos situados a distancias cortas restringe la movilidad de nuestro cristalino. Por eso, una de las recomendaciones educativas fundamentales es aprender a contemplar el horizonte de manera frecuente.
Permitir que los ojos enfoquen objetos a más de seis metros de distancia reduce instantáneamente la tensión acumulada y balancea el esfuerzo diario que realizamos frente a documentos u ordenadores.